El municipio de Tuluá se trazó como meta que los estudiantes reciban su complemento en las condiciones requeridas por el Ministerio, cumplir con los lineamientos técnicos, que las raciones que se estén sirviendo tenga los nutrientes que establecen las minutas, que las manipuladoras cumplan además con unos requisitos en la preparación y en la higiene, que los refrigerios se entreguen oportunamente y que no hayan alimentos en mal estado que puedan poner en riesgo la salud de los estudiantes.
El operador del programa que se encargará de cumplir con este compromiso es la fundación “Fomento Social”, que ejecutará la labor por un término de 84 días, que empezaron a contar desde el pasado mes de enero. Por su parte el Alcalde evaluará su continuidad para terminar el año lectivo 2016.
“Iniciando el año lectivo se presentaron algunos inconvenientes y es entendible por el cambio de operador, el cual no conocía bien las sedes educativas de la parte rural, por eso hubo inconvenientes en la parte logística pero en la medida que nosotros hemos hecho seguimiento se han ido mejorando las condiciones”, explicó Alberto Sánchez, funcionario de la Secretaría de Educación, quien actúa como interventor del programa.